«La tarea del traductor es la de facilitar este amor entre el original y su sombra»

(Gayatri Chakravorty Spivak)

Quiénes somos

Traducciones Vaikava se gestó a bordo de un coche al regreso de un viaje de voluntariado, en las tres horas y media de trayecto que separan el sur de Utah de Nevada. El paisaje desértico nos inspiró y animó para establecer un puente entre culturas.

EL ORIGEN DE TRADUCCIONES VAIKAVA

Traducciones Vaikava nació originalmente con el nombre de Ex Libris. Fuimos sus creadores, Carlos y María Eugenia, los que pensamos que era la denominación adecuada para nuestro sueño. Ex Libris vivió como tal durante unos pocos meses. El destino se llevó a Carlos un día de verano y Ex Libris se quedó huérfana de padre. Con mucho dolor en mi corazón, decidí que nuestro sueño debía continuar. Fue así como surgió Traducciones Vaikava, como una prolongación de ese sueño interrumpido por los avatares de la vida.

 

Carlos dio sus primeros pasos junto al Atlántico y los últimos en el Mediterráneo. Enamorado del mar, le encantaba oír mis historias sobre los habitantes de Rapa Nui, la Isla de Pascua. Siempre le gustó la sonoridad de la palabra vaikava. Formada por dos palabras, vai (‘agua’) y kava (‘salado’), es el nombre con el que los rapanui designan al mar. No tuve ninguna duda de que este sería el nombre adecuado en recuerdo de Carlos: Traducciones Vaikava.

 

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UN POCO DE HISTORIA SOBRE SUS FUNDADORES

Carlos García Otero tenía alma de empresario. Desempeñó su profesión como piloto comercial durante muchos años. El cielo y el mar eran los dos mundos donde más a gusto se sentía y donde fue completamente feliz. Si Traducciones Vaikava existe es gracias a él, quien me animó a acompañarle en este viaje. No lo dudé ni un instante. Fue así como, entre las ideas de uno y otro, Traducciones Vaikava se fue gestando, y en los albores de 2011, finalmente vio la luz. Carlos era un gran especialista en temas informáticos y raramente se le resistía cualquier aparato electrónico. No en vano desarrolló su profesión en uno de los ámbitos donde la tecnología punta alcanza su máxima expresión: la aviación. A pesar del poco tiempo que pudo dedicarle, fueron muchas las brillantes aportaciones que realizó y que permanecen en Traducciones Vaikava. Se fue a vivir otra vida y yo me quedé en este planeta con una única misión: convertir su sueño en realidad.

Carlos García Otero
María Eugenia Santa Coloma

María Eugenia Santa Coloma Costea es la otra mitad de Traducciones Vaikava. A diferencia de Carlos, yo carezco de las habilidades naturales en el campo de la informática, aunque debo decir en mi defensa que traté de ser una buena alumna suya. Soy inquieta por naturaleza y me gusta aprender cosas nuevas. Siempre quise que en mi carné de identidad figurara aquello de «profesión: estudiante». Me licencié en Biología (el culpable fue Félix Rodríguez de la Fuente con sus programas televisivos), me doctoré en Antropología Social y Cultural con una tesis sobre la población rapanui, hice un máster en Museología y Gestión del Patrimonio Cultural, y cuando todos pensaban que ya me habría cansado de estudiar, me licencié en Traducción e Interpretación. Soy traductora-intérprete jurada de inglés y correctora de español, mundo al que me dedico profesionalmente desde hace algunos años.

 

Viajera empedernida, trabajé en un barco de expedición como guía especializada en patrimonio de la humanidad. Esta variopinta preparación me ha permitido tener una visión global de diferentes temas. Aunque en apariencia pueden no tener nada que ver, la experiencia me ha enseñado que el saber no ocupa lugar y que, en este mundo, todo está relacionado con todo. Esta maravillosa profesión es una fuente de sabiduría y un estímulo constante.

 

La unión de estas dos mentes inquietas y complementarias fue el origen de Traducciones Vaikava. La vida puede interrumpirse sin previo aviso, pero los sueños nunca deben morir. Traducciones Vaikava siempre seremos Carlos y yo. 

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NUESTRA FUENTE DE INSPIRACIÓN PARA CREAR EL LOGO DE TRADUCCIONES VAIKAVA

El nombre ya estaba decidido. Ahora solo faltaba un logo que nos identificara y con el que nos sintiéramos identificados. Esta tarea fue mucho más sencilla de lo que imaginamos. Rápidamente nos vino a la memoria la imagen de un reimiro, un adorno pectoral en forma de media luna utilizado por los rapanui, habitantes de la Isla de Pascua. Pensamos que las dos caras de la figura podían representar el proceso de la comunicación: una cara habla, la otra traduce, dando como resultado un diálogo intercultural.

 

El dibujo original del logo lo realizó nuestro amigo rapanui Hugo Teave, un magnífico artista y mejor persona. Nosotros nos limitamos a darle la vuelta de modo que el resultado fuera una imagen especular.