Pies que caminan solos

8 enero, 2015 - 3 minutes read

Hola. Me llamo María Eugenia Santa Coloma y soy la responsable de este blog, con todo lo que ello comporta. Me dedico a la traducción y a la corrección, dos mundos complementarios que me apasionan por igual.

Con la llegada del nuevo año, inicio también una nueva etapa: estreno web y estreno blog. Y como de andadura se trata, me gustaría hacerlo con un tema que, debido a su pequeño tamaño, suele pasar desapercibido: los pies de foto. Por lo general, el título de una noticia aparece destacado con el fin de informar al lector de qué va lo que está a punto de leer. Si las fotos que acompañan a la noticia están relacionadas con el título y el contenido, no son pocas las ocasiones en las que los pies de foto se pasan por alto. Pero los correctores tenemos el defecto de que miramos un texto con lupa, ávidos por cazar esa errata que a alguien se le ha escapado. ¡Y la de «tesoros» que se encuentran! Sin ir más lejos, quiero citar aquí uno de Felipe VI y Letizia, que han pasado de ser reyes a inmigrantes. ¿Y eso por qué? Pues muy sencillo: porque alguien escribió un pie de foto que no se correspondía con la imagen y, casi con toda seguridad, no hubo ningún corrector que supervisara la noticia antes de que se publicara.

pie de foto

Pie de foto: Inmigrantes encaramados a la valla fronteriza entre Melilla y Marruecos.

El trabajo del corrector es bastante desconocido. Pocos saben en realidad a qué se dedica, pero la importancia de su trabajo invisible es innegable y queda patente en un texto bien presentado.

Algunos políticos como Rajoy o Saenz de Santamaría también han sido noticia por dedicarse a otros menesteres ajenos a la política, según rezan sus respectivos pies de foto, como convertir al primero en un joven soldador y a la segunda, en personal sanitario enfundada en el traje para evitar contraer el virus del Ébola.

 Pie de foto: Un joven aprende a soldar en un taller.

 

 Pie de foto: La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saenz de Santamaría, en una imagen del pasado viernes durante la reunión del comité especial para la gestión en España del ébola celebrada en La Moncloa. 

Estos son algunos ejemplos ilustrativos que, aunque nos puedan hacer esbozar una sonrisa o incluso arrancar una carcajada, bien mirado no tienen tanta gracia.